Una semana intensa con Linux. Lo que más nos sorprendió, lo que nos costó
y si pensamos seguir usándolo como sistema principal.
Reflexión en video
Nuestra conclusión
Lo más sorprendente consideramos que fue la enorme capacidad de personalización que tiene Linux, además de la cantidad de distribuciones que existen actualmente, muchas de las cuales están orientadas a fines específicos, lo que lo vuelve atractivo para una gran multiplicidad de usuarios.
Estimamos que, al principio, la dificultad más grande, es pasar de un sistema operativo predominante como Windows — donde estamos frente a un paquete de servicios definidos y cerrados— a un sistema operativo completamente diferente y expandible dependiendo de los objetivos del usuario.
Lo que vemos como sorprendente es también aquello que genera al principio una especie de barrera; pero con la práctica, esto se vuelve cada vez más sencillo.
Hoy en día, los entornos gráficos y de escritorio ayudan de manera significativa a usuarios menos expertos.
Teniendo en cuenta la experiencia que adquirimos en esta materia y con este trabajo en conjunto, concluimos que Linux es una muy buena opción como sistema operativo principal.
Lo que faltaría sería elegir la distribución adecuada o, en todo caso, ¡personalizar una!
La gran libertad de hacer la distribución más “propia”, la diversidad de ecosistemas ya existentes, la variedad de aplicaciones compatibles en distintos ámbitos (ofimática, edición, gaming, etc.) y la gran comunidad que existe desde hace años, siempre dispuesta a ayudar y resolver las dudas que se presenten, son, sin duda, sus mayores puntos a favor.
Grabamos una videollamada grupal con la reflexión final y la subimos para incrustarla acá. Si la página no encuentra el video aún, vas a ver un placeholder.
Embebido del video grupal de conclusión
(pegar el iframe de YouTube/Vimeo aquí cuando esté listo)
Las tres preguntas
Qué nos llevamos
Por escrito, además del video, dejamos sintetizadas las respuestas a las tres preguntas que abre la consigna.
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¿Qué te sorprendió?
Lo rápido que arranca Mint en una máquina virtual, lo poco que consume en reposo
y, sobre todo, lo lejos que se puede llegar combinando software libre:
construimos una distribución propia con Live USB persistente partiendo de cero.
⚠
¿Qué dificultades encontraste?
La curva de aprendizaje de la terminal al principio. La gestión de dependencias y
entender la diferencia entre repositorios oficiales, PPAs, Flatpak y Snap. El
ensamblado fino del bloque de persistencia con Penguin's Eggs + Ventoy requirió
varias pasadas.
✓
¿Lo usarías como SO principal?
Sí, sin dudarlo, especialmente como entorno de desarrollo y para revivir equipos
viejos. Para tareas muy específicas (algunos juegos, software propietario de
determinados clientes) seguimos necesitando Windows. La combinación dual-boot
o VM resuelve la mayoría de los casos.
Para cerrar: el trabajo nos obligó a salir de la zona de confort de Windows. Volvimos con una visión más amplia de lo que es un sistema operativo, más control sobre nuestra propia computadora y un proyecto técnico tangible — el Live USB de SSCOM — que de hecho ya está siendo usado en el taller. No es habitual que una consigna académica termine en una herramienta de trabajo real, y eso fue lo más valioso.